En plena crisis financiera internacional, a Corea del Sur le crecen los enanos. La moneda local, el won surcoreano, sigue en caída libre desde hace unos meses, manifestando una debilidad y volatilidad preocupantes. La política monetaria del Banco de Corea sigue siendo un secreto de estado, y lo que habían sido hasta ahora tímidas interenciones para corregir el maltrecho rumbo del won, se han revelado como completamente insuficientes para estabilizar una moneda que se quiere mantener artificiosamente débil para mantener la competitividad el músculo exportador pero que parece haber perdido el control más allá de los límites establecidos por el Gobierno
como razonables.
como razonables.

Ayer, desde el Gobierno, se hizo una llamada de auxilio a las grandes megacorporaciones locales, las Hyundai, LG o Samsung, para que liberaran parte de sus reservas en dólares estabilizando así el mercado de divisas. Así, Samsung Electronics ayer liberó 400 millones de dólares, el grupo de automoción Hyundai-KIA otros 100 millones, y el grupo metalúrgico POSCO hizo lo propio con otros 100 millones de dólares más, respondiendo a las plegarias gubernamentales.
Resulta si cabe paradójico que estos grandes conglomerados locales, se vayan a convertir en los artífices de la salvación/estabilización del won (cosa que se me antoja harto complicada a estas alturas) máxime cuando se ha mantenido un won débil exclusivamente para beneficiar a estos grandes exportadores y fortalecer la balanza comercial, que en 2007 por primera vez en años arrojó pérdidas. Esta vez, los gigantes surcoreanos se plegaron a la súplicas del ejecutivo en un ejercicio de dadivosidad sin precedentes para defender los intereses de toda la nación. Una deuda de gratitud. El pueblo está orgulloso de ellos. Gracias
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