jueves, 17 de julio de 2008

Festival del barro de Boryeong

He de reconcer que no iba con demasiadas expectativas a este evento, pero el festival del barro de Boryeong resultó una experiencia de lo más entretenida. Nuncá pensé que rebozarse en el barro cuan gorrino ibérico pudiera resultar tan gratificante, pero lo cierto es que disfruté como un niño luchando en el barro y emulando a las viejas glorias del pressing catch...

También descubrí que en Corea pueden encontrarse algunas playas decentes (de arena) a menos de 3 horas de Seúl, por lo que espero poderme dar nuevos baños en este verano que se presenta verdaderamente infernal, con predicciones de 32º y 80% de humedad. Os dejo algunas fotos.



Coreanos embarrándose


Un servidor embarrado


Combate en el barro I: Carlitos Rebatito vs Sara Filiú

Combate en el barro II: a punto de realizar la sentadilla mortal


Vencedor incontestable

Celebración de la victoria



miércoles, 16 de julio de 2008

Los nombres del olvido

Cuando el personal asiático me pregunta por mi nombre, y posteriormente por su significado, siempre me resulta complicado hacerles entender que los nombres españoles, y la mayoría de nombres occidentales, carecen de significado. En Asia, la elección del nombre es una cuestión tan relevante que puede conllevar el éxito o el fracaso en la existencia futura del recién nacido. Por ello, su selección es de gran responsabilidad y responde siempre aun proceso reflexivo y motivado, que también depende en gran medida del momento del alumbramiento; así por ejemplo, "Flor de paz" o "Sabiduría en las flores de primavera" pueden ser algunas traducciones literales de nombres coreanos o chinos. Me muero de envidia.

Recuerdo que en mis primeros meses de estancia en el país intenté suplir la ausencia de contenido espiritual de mi nombre aludiendo a que "Alejandro" era el nombre de un gran conquistador heleno. Supuse que recurriendo a la épica y a la historia, podría revestir mi nombre de connotaciones gallardas, varoniles y en cierto modo románticas. Sin embargo, las distintas mentes coreanas a las que me enfrenté replicaron de igual forma "Entonces, ¿Por qué sus padres le pusieron ese nombre a aquel tal Alejandro de la antigüedad clásica?". Resultaba ridículo remontarse a la Macedonia precristiana y tratar de encontrar una explicación sobre la voluntad de Filipo y Olimpia en el nombramiento de su hijo, por lo que decidí darme por vencido: mi nombre no significa nada, nada más de lo que yo represento en mi espacio y mi tiempo, que es mucho o poco, según se mire.

Al igual que con los nombres propios, con las cosas sucede algo similar. Aunque los teóricos realistas lo nieguen, lo cierto es que en castellano, los nombres de las cosas, en su mayor parte, no guardan relación con su significado; o si en algún momento lo hicieron, la evolución propia del lenguaje hizo que se perdiera. En la actualidad mantenemos relaciones artificiales, adúlteras, convencionales y aleatorias entre los nombres y lo que representan, de tal manera que el nexo que une significante y significado es tan débil a veces que puede llegar a desaparecer. De pequeño recuerdo como jugaba a repetir infinitas veces una palabra, hasta el punto en que ésta ya no tenía sentido, hasta encontrarla ajena, extraña, temible. Nominalismo puro.

Es demasiado tarde para cambios de sistema. En Macondo ya sucedió. Etiquetar todos los objetos para evitar la terrible enfermerdad del olvido no será más que una solución cortoplacista. Cuando olvidemos leer, todo habrá acabado; no habrá Melquíades capaz de salvarnos.

Sólo quiero envejecer sereno. Morir lúcido, durmiendo.



miércoles, 9 de julio de 2008

Norebang, el karaoke coreano

Corea del Sur mantiene numerosas similitudes con Japón. Aún a pesar de que la reacción nacionalista del país intenta justificar una cultura y una identidad propias, lo cierto es que el país ha estado demasiado tiempo sometido al invasor, y especialmente al del sol naciente. Si bien es cierto que la cultura coreana presenta sus características identificables propias, la realidad es que las influencias niponas son notables. A nivel de ocio, las coincidencias culturales resultan numerosas.

Un ejemplo de ello es la pasión por el karaoke, que en Corea es denominado "norebang" (literalmente, habitación para cantar). Entre la multitud de luces de neón que adornan Seúl, infinitos karaokes abren sus puertas a una legión de aficionados, que disfrutan versionando los "hits" del momento o los temas de ayer hoy y siempre. Días de diario o fines de semana. Un par de micrófonos, un trio de panderetas y algo de acohol pueden resultar una mezcla diabólica. Tanto aquí como en España, las borracheras con karaoke siempre suelen rememorarse como jornadas históricas, aunque en este país llegan a ser demasiado comunes.

El karaoke o norebang en Corea no es sólo un fenómeno para jóvenes, sino que también es un recurso muy socorrido a nivel empresarial como guinda a una cena o reunión de negocios. Al tratarse de una sala privada, en lugar de un espacio abierto, la vergüenza a hacer el ridículo entre desconocidos desaparece, por lo que al final de la noche incluso aquella secretaria tímida del director se atreve con una baladita romántica. Desafiar al jefe en un dueto no tiene precio.

Afortunadamente, todos los norebang tienen un repertorio en inglés que habilita a cualquier extranjero a participar rememorando algún viejo éxito de Paul Anka o Glenn Medeiros. En algunas ocasiones pueden encontrarse incluso churriguerescas versiones a la coreana de nuestro aclamado "bésame mucho" en español. Todo un espectáculo.

Por otro lado, es también destacable la existencia de los denominados "karaokes guarrones", muy populares entre los hombres de negocios coreanos. Me han contado (...) que junto a los cantantes se despliegan unas mozas, de buen ver y mejor minifalda, que se encargan de los coros mientras se dejan meter un poco de mano y animan la velada. Si se quiere algo más, billetera y a cantar al hotel.

He de reconocer que aunque tengo un talento innato que viene de familia, concretamente de mi padre ("Julito karaoke"), tengo la faceta artística un tanto olvidada desde que llegué al país. En Corea no frecuentamos demasiado estos lugares, ya que preferimos frotarnos con las jóvenes más frescas y ligeras de cascos en los lugares de bailoteo. Sin embargo, la semana pasada, en honor a nuestra compañera Itziar, que nos dejaba para volverse a España, hicimos la excepción. No canté demasiado, pero estuve muy activo con las panderetas.



Te provoco


Te la enseño

...y te desafío!





martes, 8 de julio de 2008

Bellezas Coreanas I: Lee Hyori

Inauguro la sección de "Bellezas Coreanas" con Lee Hyori, que es sin duda una de las nenitas coreanas más sexies del momento...

Lee Hyori lo tiene todo, es culta, bella e inteligente, y por si fuera poco es también una sensual cantante y una más que dudosa actriz. Comenzó su carrera en la farándula como cantante pop adolescente, y en la actualidad, a sus 28 añitos ya ha protagonizado varias películas, alguna serie televisiva y lanzado al mercado un par de discos.

Os pongo un vídeo de la susodicha. Las (envidiosas) malas lenguas cuentan que está operada hasta el tuétano. A mí me da bastante igual, la verdad, ¿y a vosotros?

Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!



lunes, 7 de julio de 2008

Recomendaciones para calvos bajo el sol

Analizando las estadísticas del blog, ayer me quedé perplejo ante el gran éxito de la sección "calvos" en mi modesta bitácora. Un numero más que generoso de visitas se ha dejado caer por la misma, eso sí, siempre desde la más absoluta discrección web.

Los calvos somos un colectivo que no entiende de clase social, casta o nivel económico, y es precisamente eso lo que nos hace un grupo fuerte y unido. En ocasiones los calvos nos cruzamos por la calle, en una cafetería o en un ambigú y bastan tan solo dos segundos para crear una complicidad eterna, en una especie de comunicación y comprensión casi telequinética. Formamos parte de una sociedad pública y secreta con intereses cutáneos idénticos cuyo fin supremo es la búsqueda del capital capilar perenne. Internet es ahora un vehículo más, una nueva logia a través de la cuál podemos difundir el pensamiento capilar ilustrado.

Resulta curioso, pero entre las principales búsquedas por palabras que han acabado dando con mi blog en este mes de junio se encuentra la frase "Recomendaciones para calvos bajo el sol" (con un 5% del total de búsquedas, que es mucho, debido a la enorme dispersión existente). Sinceramente, me alegra y emociona que mis queridos compañeros y calvos internautas hayan podido dar con mi humilde blog no especializado en dermatología y hayan acabado leyendo mis líneas. Sin embargo, me siento mal por no haber podido ofrecerles con la anticipación, la previsión y diligencia propias de un buen padre de familia, toda la información relacionada con su búsqueda.

Si más vale tarde que nunca, aquí están mis consejos para calvos ante estos próximos días de sol ardiente:

1) Crema en la calva

y/o

2) Gorra, pañuelo o sombrero

Espero haberos ayudado.

lunes, 30 de junio de 2008

Victoria (a la española)

Desde Corea del Sur también fuimos testigos del gran regalo con el que nos obsequió nuestra selección tras décadas de continuos desencantos. Es probable que no seamos aún conscientes de que algo así no lo volveremos a repetir hasta probablemente dentro de muchos años, pero aún así, gozamos en el exilio como el resto de españoles.

Esta Eurocopa 2008 nos ha quitado muchas horas de sueño, con partidos a horas diabólicas (la mayoría a las 3:45 am), pero ha merecido la pena. Recordaré siempre todos los encuentros de una manera especial, por haberlos vivido tan lejos de casa. CAMPEOOOOOOOONES!!!

En ocasiones echo mucho de menos España...

domingo, 29 de junio de 2008

¡Preparados, listos, ya! (Shibuya, Tokyo)


Efectivamente, este post sobre el famoso cruce de Shibuya en Tokyo no destaca por su originalidad y está replicado hasta la saciedad en cualquier blog de expatriado o viajante internacional que se haya dejado caer por Tokyo. Como es mi blog y escribo lo que quiero, me da igual.

El cruce de Shibuya es el cruce por autonomasia. Por él pasan diariamente más de un millón de personas (...) Bla bla blá. No puedo seguir, soy incapaz de aportar algo novedoso al respecto. Os mirais las fotos. Si quereis saber más, ya sabéis: wikipedia. Sólo os digo que yo estuve allí y me gustó.



viernes, 27 de junio de 2008

Mi gran boda coreana

Tuve el honor el fin de semana pasado de ser invitado por una amiga a un enlace surcoreano. He de reconocer que en un principio la idea no me sedujo demasiado debido a mi carácter introvertido y apático; sin embargo tras un inicial "no gracias", consideré que el experimento social podía tener su gracia, por lo que finalmente decidí asistir al evento.

Según FUCI (Federación de Usuarios y Consumidores Independientes), en nuestra ibérica patria, trajes, fotógrafos, banquete, luna de miel, flores etc. acaban costándonos una media de unos 22000 euros. Como sólo esperamos casarnos una vez en la vida, estamos dispuestos a pagar el precio convenido. El español medio lo gana, y si no se endeuda. Sin embargo, detrás de todo este tinglado, hay gente que se está haciendo realmente de oro, y es que no hay nada más gratificante que forrarse haciendo feliz a la gente.

Al igual que en España, las bodas en Corea son un gran negocio capaz de mover fuertes sumas de dinero. No obstante, existen ciertas diferencias que son especialmente curiosas. Desde el punto de vista económico, una empresa española que ofrece servicios de boda integrales puede facturar importantísimas cantidades, pero lo hará apoyándose fundamentalmente en la variable precio, por lo que con unas pocas bodas al año podrá obtener suculentos beneficios. En Corea es diferente: el que mas casa, más gana.

Llegábamos tarde. Cuando llegué resollando a aquel edificio denominado "Wedding Convention Center" quedé sorprendido por el especial tratamiento dado a las nupcias. Se trataba de un edificio de 4 plantas (temático!) dedicado exclusivamente a la celebración de espectáculos matrimoniales. En el hall, un cartel reflejaba las 16 bodas, 16, que iban a celebrarse aquella mañana. Marta Pérez y Rodrigo Saldaña planta 4ª sala 3, Victoria Solís y Teodoro Maeso 1ª planta, sala 1, y así una multitud de nombres coreanos que en breve iban a convertirse (para siempre) en marido y mujer.

Cuando conseguimos dar con nuestra boda (4ª planta sala 2, para más señas) el enlace estaba a punto de terminar. Nos encontrábamos en una especie de capilla hortera con un pasillo de flores en el centro, que imitaba a la catedral de Lyon. Permanecí agazapado en un banco al final, mientras mi amiga se hacía las fotos con los novios y amigos. El traje del novio no tenía desperdicio, como podrán observar en las fotos, por lo demás, todo muy normal.

Cuando terminaron los fogonazos de los fotógrafos, llegó la hora del banquete. Tenía hambre, y esperaba darme una opipara comilona. Subimos hasta el tercer piso, donde estaba el restaurante, que ya estaba abarrotado. Mientras por megafonía una mujer chillaba, observé el panorama. Se trataba de una especie de comedor escolar con mesas alargadas y manteles de papel que alcanzaba hasta donde se perdía la vista. Al fondo, un buffet de deliciosos y asiáticos manjares, en el que multitud de coreanos se agolpaban plato en ristre haciendo cola. Cuando a lo lejos, un nutrido grupo de personas se levantó de la mesa para irse, a rastras, cogido de la mano, seguí a mi amiga para apoderarnos de aquellos preciados sitios. Nos sentamos en una especie de sillas forradas con un traje de tela, llenas de lamparones de grasa y restos de comida, mientras unos atentos camareros nos quitaban las sobras de la mesa de los anteriores comensales. El mantel de papel, otrora opaco y ahora trasparente, recogía la historia de una celebración anterior en lo que podía haber sido cualquier chiringuito de playa andaluz. No hacía falta cambiarlo.

Llevábamos un tiempo prudencial comiendo cuando de nuevo gritó la señora de la megafonía. Mi amiga me tradujo que nuestra boda (la de Fuencisla y Carlos) tocaba a su fin, y que debíamos abandonar el salón de comidas para dejar paso a los nuevos comensales. Apresuradamente, espoleados por los camareros, y todavía con un lichi en el gaznate, tuvimos que dejar el restaurante.

Tras el ágape, la posterior ceremonia por el rito tradicional coreano y la sesión de fotos de los novios con el traje típico coreano (hanbok) me gustaron mucho. Dos horas de boda. He de reconocer que la experiencia de la boda coreanac fue de lo más singular y superó mis expectativas con creces. Jamás pude imaginarme que pudiesen aplicarse métodos industriales al casamiento de personas. ¡Siguientes!











lunes, 14 de abril de 2008

Nuevos actores

No hay nada como Corea para subirle la moral al macho ibérico estandard. Este domingo, iba camino a casa y un grupillo quinceañero y acneico de coreanas me abordó y me echó el alto sorpresivamente. Me dijeron que era muy guapo, y me preguntaron si era un actor de reconocido prestigio (sic). Lo cierto es que salía de fiesta e iba bastante maqueado, con americana, pero ni más larga ni más corta que cualquiera. Me preguntaron por mi estado civil, mi grupo sanguíneo y por mi número de teléfono. Lo habitual.

Y es que Asia tiene eso, transforma al Paco Martínez Soria más anónimo en un nuevo Alain Delon de corte peninsular. Un estrellato jamás soñado, caído del cielo, sin cirugía de por medio. Entiendan ahora a Don Francisco y a sus motivos para no volver al pueblo. Me fríen a mensajes.



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jueves, 3 de abril de 2008