miércoles, 28 de enero de 2009
Mudanza
El Daguerrotipo Coreano
www.daguerrotipocoreano.blogspot.com
Hasta siempre
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miércoles, 21 de enero de 2009
El hijo pródigo
Cuando hace menos de un mes dije adios en este blog (Fin de la primera parte), siempre quise dejar las puertas abiertas a un posible retorno a este país, al que ya considero como mi segunda patria. Puede al lector parecerle exagerada y superficial la anterior afirmación, pero lo hecho es que una aventura de año y medio en un país como Corea, puede llegar a dejar una profunda huella interior.
Me fui con los ojos envueltos en lágrimas consciente de que muy probablemente todo lo que dejara atrás nunca volvería a ser igual. Cuando prometí regresar, nunca pude imaginar que sería tan sólo unos días después de mi retorno. Llevaba apenas una semana trabajando en Madrid, en lo que a mi juicio era un buen puesto de trabajo. Mi familia estaba feliz con mi regreso, y yo también. No acababa ni siquiera de acomodarme definitivamente en la ciudad cuando recibí la llamada de El Banco...
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lunes, 29 de diciembre de 2008
Fin de la primera parte
La sensación de "muerte anunciada" implícita en un contrato de quince meses ha estado inevitablemente presente en mí en todo momento. No he podido ignorarla. Sin embargo, el día 29 de diciembre de 2008, que en un principio se nos antojaba lejano e incierto, llegó tan rápido y sigiloso que apenas tuvimos posibilidad de reacción. Nos machacó a todos con la intensidad y fuerza de un vendaval. El naufragio ha sido tan cruel que desde tierra firme a la que acabamos de llegar a nado, a duras penas podemos recoger los restos de nuestro barco, de nuestras vidas, que flotan desguazados, desparramados por el océano.
La desubicación es total. En Madrid, todo me reulta tan familiar como extraño. Dejo que el jamón y la torilla me vayan meciendo y se apoderen de mí lentamente, pero me siento perdido. Resulta difícil de aceptar que nunca más quedaremos todos juntos a las 9 en Sinchon Rotary (cenados). Resulta aún más duro pensar que habrá gente a la que jamás volveremos a ver. Se cierra una etapa en nuestras vidas y comienza una nueva. Dejamos Corea y con ello tantas cosas más que da vértigo mirar atrás. Os echaré de menos. Hasta siempre Seúl.
lunes, 8 de diciembre de 2008
Infidelidad criminal
Tristemente, Corea del Sur es uno de los países donde el adulterio sigue estando penado por la ley. A modo de vestigio medieval o prehistórico, la ley antiadulterio surcoreana es un anacronismo con consecuencias penales para alrededor de 800 personas al año. A pesar de que la legalidad de la polémica ley ha sido discutida en numerosas ocasiones en el Tribunal Constitucional surcoreano (1990,1993, 2001 y 2008), en todas las votaciones realizadas por la gloriosa cámara hasta la fecha, la mayoría simple de los magistrados decidió mantener la ley. Significativo
No podemos olvidar que como presupuesto básico para cualquier sistema jurídico desarrollado -integrado o no en el eje del mal- es imprescindible definir cuáles serán los bienes jurídicos que serán protegidos por el ordenamiento. En ese sentido, en Corea del Sur han decidido hacer una defensa a ultranza del por ellos considerado "orden público y social".
No hace falta volver la vista hacia las hogueras y ajusticiamientos del medievo, no es necesaria una restrospectiva a las purgas raciales e industriales de la Alemania nazi. Desgraciadamente, el orden público y social, sigue estando de moda. Esa entelequia, ese cajón de sastre del que todos hablan y nadie sabe, no ha sido más que una espada para cercenar cuellos reaccionarios y alargar minifaldas a lo largo de los tiempos. Una espada, que blandida en el momento y lugar adecuado permita perpetuarse en el poder a aquéllos que se ven amenazados por el cambio, buscando una legitimación (inexistente) en la defensa del llamado"orden público y social".
Se olvidan entonces los represores, los amartilladores de clavos sobresalientes, de la esencia pura del derecho: su naturaleza social. Se olvidan también los carcamales de que el pueblo pide un cambio y de que ciertos derechos subjetivos (ya) no pueden ser defendidos por el estado de derecho, ya que el bien jurídico que se quería proteger inicialmente, ha desaparecido, ha mutado y se ha hecho independiente de la sagrada institución que se empeñan en proteger en vano. Se vuelven a olvidar nuevamente de que ahora el verdadero bien jurídico que debe ser defendido en todo este asunto sólo puede ser el menor.
Son tan mezquinos y canallas en ocasiones, que su justicia ejemplificadora sobrepasa cualquier límite, ignorando nuevamente axiomas mínimos de legislador alevín. Desoyen de nuevo compusivamente preceptos básicos en cuanto a la intensidad de la protección, así como a la proporcionalidad del castigo. Lo saben; pero es la única manera de que su casta se perpetúe, alimentándose de jóvenes que ya nacen viejos, sin tener oportunidad alguna de salir de la caverna en la que se encuentran, ya que aquellos pocos que tuvieron la suerte de salir, fueron machacados.
Coreano, están en todas partes, y tu padre podría ser uno de ellos... Mientras tanto, amigos, protejan sus matrimonios, protejan sus familias; si no lo hacen, el Estado podría hacerlo por ustedes.
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miércoles, 19 de noviembre de 2008
Te vamos a subir la luz
Llevamos años regalándole la luz a las grandes empresas industriales del país para que éstas sean competitivas en el exterior. Llevamos años engañándote con este monopolio estatal. En 26 años consecutivos, KEPCO ha arrojado beneficios. Ha sido gracias a ti. Tú no lo sabes, bastante tienes con llegar a fin de mes, pero estás pagando la luz de tu casa y la de las fábricas de Samsung, Hyunday y LG.
Esta crisis internacional nos ha trastocado un poco los planes iniciales. Las turbinas van a tener que trabajar al doble de su capacidad para fabricar más y mejor en todas las factorías del país. Tú harás las horas extras y pagarás sumisamente las artificialmente hinchadas facturas. Otros se repartirán el pastel, como siempre.
Tú no lo sabes, pero esto va a seguir así mucho tiempo. Tú no lo sabes, probablemente no tengas ni pasaporte, pero la verdad está ahí fuera. Somos la Korea Electric Power Corporation .
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viernes, 5 de septiembre de 2008
Bunbury
A la vejez viruelas. Han pasado ya años de todo aquello, pero aunque Los Héroes no hayan acompañado mi adolescencia musical, me siento al menos aliviado de haberlos descubierto a mis largos veintitantos. Agradezco a Jesús el interés mostrado por difundir la palabra de este grupo único y de este cantante -Enrique Bunbury- ante todo singular.
A propósito de Bunbury; he de decir que siempre me resultó un tipo repulsivo. No pongo en duda su talento, pero su forzada excentricidad, su posicionamiento marketiniano en la búsqueda del reconocimiento y el encumbramiento artístico siempre me resultaron artificialmente tediosos. Las mismas entrevistas, las mismas declaraciones, las misma tonterías una y otra vez. Divismo para idólatras. No gracias.
Bunbury es un personaje que se ha hecho a sí mismo a través de retales. Las referencias/coincidencias musicales y de estilo son notorias. Bob está hace tiempo por encima del bien y del mal, pero si Jim Morrison levantara la cabeza, a buen seguro que no estaría nada contento con su fiel imitador. Cortes de pelo, poses, androgenia. Pantalones de cuero. Narcisismo de probeta para autoafirmarse como artista. Aún así, me gusta Bunbury, y creo que cada vez me va gustando más. Es un talento tan heterogéneo que se convierte en único. Me da igual como sea el artista si disfruto lo que canta y la música que hace. Hay suplantadores con mucho talento, y Don Enrique es uno de ellos.
Este 5 de septiembre, Bunbury estrena (en gira) nuevo disco bajo el título de "Hellville de luxe"; una vez más bajo acusaciones de plagio flagrante. Plagio o no, sus incondicionales no le fallaremos, y en cuanto el disco esté en las tiendas lo descargaremos de internet.
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lunes, 18 de agosto de 2008
Menta y chocolate
Repugnante, repulsivo. La obra culmen del mal gusto se funde a diario en los paladares más incultos del planeta. Menta y chocolate, velocidad y tocino; atrevida mezcolanza. Una vez más los ingleses dejan en evidencia su paupérrima cultura gastonómica y nos ceden en usufructo un gran postre para después del "fish and chips". El caso aún no ha sido llevado al TPI, pero de momento ya ha sido denunciado en algún tribunal nacional aislado. No me extraña.
God shave the Queen...
miércoles, 6 de agosto de 2008
Circo...del Sol
No dudo del buen criterio de negocio de los dubaitíes. Probablemente el retorno de la inversión será más que interesante; todo un oasis para la inversión extranjera en el desierto. Permítame el lector sin embargo, una crítica subjetiva e injusta sobre el dudoso entretenimiento y el placer visual que este espectáculo del circo proporciona.
Recuerdo que mis padres de pequeño me llevaron a algún espectáculo circense; probablemente un par de veces. No hicieron falta más. Puede que aquellas imágenes hayan deformado mi mente para siempre y que desde entonces sienta una especial aversión a este tipo de eventos. Es probable también que nunca me recupere. Famélicos y melancólicos tigres junto con domadores alcohólicos al más puro estilo Angel Cristo; actores fracasados, hastiados, encerrados para siempre en un pavoroso disfraz de payaso. Trapecistas en la cuerda floja. Bailarinas de claqué agonizando de un éxito que nunca llegó. Lentejuelas, brillantina, gomina barata, paja reseca, lágrimas de cocodrilo...
Aún hoy, el circo me sigue poniendo los pelos de punta. El Circo del Sol no es una excepción. Más más luces, más circenses, más magia... más dólares. Más de lo mismo, un gran producto atemporal ¿Sí?. Las sonrisas circenses me siguen inquietando y no encuentro demasiadas diferencias con un "Sábado noche" de José Luis Moreno. Rancio. Mis hijos no irán al Circo. Me remuevo inquieto en mi butaca. Betún y caspa, risas en lata. Aplaudan. Apago la televisión. Este Moreno es la ostia...
miércoles, 16 de julio de 2008
Los nombres del olvido
Recuerdo que en mis primeros meses de estancia en el país intenté suplir la ausencia de contenido espiritual de mi nombre aludiendo a que "Alejandro" era el nombre de un gran conquistador heleno. Supuse que recurriendo a la épica y a la historia, podría revestir mi nombre de connotaciones gallardas, varoniles y en cierto modo románticas. Sin embargo, las distintas mentes coreanas a las que me enfrenté replicaron de igual forma "Entonces, ¿Por qué sus padres le pusieron ese nombre a aquel tal Alejandro de la antigüedad clásica?". Resultaba ridículo remontarse a la Macedonia precristiana y tratar de encontrar una explicación sobre la voluntad de Filipo y Olimpia en el nombramiento de su hijo, por lo que decidí darme por vencido: mi nombre no significa nada, nada más de lo que yo represento en mi espacio y mi tiempo, que es mucho o poco, según se mire.
Al igual que con los nombres propios, con las cosas sucede algo similar. Aunque los teóricos realistas lo nieguen, lo cierto es que en castellano, los nombres de las cosas, en su mayor parte, no guardan relación con su significado; o si en algún momento lo hicieron, la evolución propia del lenguaje hizo que se perdiera. En la actualidad mantenemos relaciones artificiales, adúlteras, convencionales y aleatorias entre los nombres y lo que representan, de tal manera que el nexo que une significante y significado es tan débil a veces que puede llegar a desaparecer. De pequeño recuerdo como jugaba a repetir infinitas veces una palabra, hasta el punto en que ésta ya no tenía sentido, hasta encontrarla ajena, extraña, temible. Nominalismo puro.
Es demasiado tarde para cambios de sistema. En Macondo ya sucedió. Etiquetar todos los objetos para evitar la terrible enfermerdad del olvido no será más que una solución cortoplacista. Cuando olvidemos leer, todo habrá acabado; no habrá Melquíades capaz de salvarnos.
Sólo quiero envejecer sereno. Morir lúcido, durmiendo.
miércoles, 27 de febrero de 2008
Sónica
Aquella fiesta en Alburquerque había superado las mejores previsiones. El piso había estado a reventar durante cuatro horas, y el nivel femenino rozaba el sobresaliente. El masculino, se quedó en el suficiente resultón de siempre. Burrul estaba crecido. Quizás aquel Brugal-Cola le había envalentonado, pero consiguió acercarse hasta Sónica, una de las chicas más rumbosas de la fiesta, y hacer contacto. Estuvieron hablando durante toda la noche. Ella parecía pasarlo bien a su lado, y él se esforzaba en mantener la conversación dentro de los registros de "inteligente" y "graciosa", con demarrajes constantes hacia esta última. Lo pasaron bien.
Cuando terminó la fiesta, ella se fue a casa. Para el resto continuó la noche con el clásico y laureado combo Alburquerque/Warhol. Burrul no aguantó mucho más, se tomó cuatro o cinco copas y se recogió con la firme convicción de que había sembrado para un futuro mejor. Sólo quedaba regar y recoger los frutos. Burrul regaba bien, pero como a la mayoría, se le atragantaba la recolección. Una vez en casa, ya en la cama, se revolvió inquieto: ¡No tenía el número de Sónica! ¡Tampoco tenía su email! No pudo dormir en toda la noche.
Al día siguiente, nada más levantarse, Burrul no tuvo reparos en decirle a Alex, que le pidiera a Carla el mail de su amiga Sónica. Tuvo que esperar hasta el final del día para obtener su tesoro. La dirección de mail era correcta aunque Sónica no estaba enterada de aquel mercadeo indirecto. Nuestro héroe decidió pasar a la acción aquella misma noche. No había tiempo que perder, por lo que redactó un mensaje gracioso y elegante, con encanto, y lo mandó.
No volvimos a ver a Sónica, que nunca contestó. Sin embargo al igual que Burrul, todos tenemos la firme convicción de que aún dos años después de aquéllo, tiene el correo estropeado.
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Nieve y mate
Aquella Semana Santa no se presentaba demasiado prometedora en el Colegio Mayor, y Paulino y yo decidimos hacer “snowboard” en Sierra Nevada. Ninguno de los dos éramos aficionados a los deportes de invierno, aunque ambos habíamos coqueteado tímidamente con el esquí. Unos colegiales nos prestaron las tablas, y para el alojamiento, la tía de Paulino se ofreció a darnos cobijo en su casa, en un pueblo cercano a Granada. El viaje al menos se antojaba económico.
Cuando llegamos a la estación no quedaba demasiada nieve.
Hicimos unas primeras tomas de contacto con la nieve y el resultado fue desesperanzador. Las caídas infinitas y el consecuente e insoportable dolor en rabadilla, brazos y muñecas nos hicieron meditar la opción de contratar un profesor para que nos diera al menos unas nociones básicas de estabilidad. Ante el penoso espectáculo, se nos acercó un argentino ofreciéndonos sus servicios. Era un tipo moreno, con media barba y ojos azules penetrantes; realmente atractivo. No pudimos negarnos ante tal magnetismo.
Decidimos dar una clase de una hora con el argentino que no tardó en darse cuenta de la torpeza innata que atesorábamos. Es probable que no nos mantuviéramos sobre la tabla más de tres minutos seguidos; sin embargo, aún a pesar de que éramos incapaces de seguir la mayoría de sus instrucciones, sí que éramos conscientes entre caída y caída de cómo daba clases simultáneas y gratuitas a todas las mozas de buen ver que pululaban por los alrededores. Le recuerdo con especial rencor en una imagen a lo lejos en la que sujetaba por la cintura a una veinteañera con abrigo amarillo mientras yo caía por un interminable abismo dando vueltas envuelto una bola de nieve. Cuando quisimos despedirle por estafador, la clase ya había terminado; nos dijo adiós y empezó una lección distinta con su nueva alumna, la chica del abrigo amarillo.
En Corea, bastantes años después, he vuelto a subir a una tabla de snow. Unos amigos coreanos nos llevaron hace una semana a una pequeña estación cercana a Seúl, y la experiencia, aunque resultó también dolorosa, fue bastante más grata que la granadina. Contra todo pronóstico me desenvolví con gracilidad y estilo en las pistas, aunque he de reconocer que para ponerme en pie necesité siempre de un equipo de grúas. En algún momento, mientras me deslizaba en solitario por las pendientes asiáticas, temí encontrarme con aquel argentino de nuevo. Esta vez estaba preparado, mi método de “snowboarding” autodidacta me había conducido al éxito y me hacía sentirme fuerte. Esta vez sabría decir “No” a su descarada y argentina propuesta.
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lunes, 18 de febrero de 2008
Yo no leo "best-sellers" (por alusiones)
Yo no leo “best-sellers”. Últimamente no leo demasiado, lo confieso, pero también confieso, padre, que los he leído alguna vez, y es alguna de estas tristes lecturas la me habilita para opinar sobre este creciente fenómeno de venta en tiendas VIPS y papelerías.
He de reconocer que mi vida no ha cambiado demasiado desde que tomé el camino de no volver a leer estos libros. No me siento especial por ello, y no puedo mirar con condescendencia y lástima a aquellos que se encuentran subyugados por el aborregamiento literario, porque yo también lo estoy. No puedo salvarles, porque no soy quién para hacerlo, y porque yo también he sucumbido a la tiranía de la generalidad y las mayorías. No intento reafirmar mi minúscula personalidad separándome del rebaño. Tampoco se trata de practicar esnobismo de salón, pero yo no leo "best sellers".
Si bien el propio palabro “best-seller” no llega a significar nada más que “super ventas”, lo cierto es que al menos en mi caso, la urticaria no se produce en función del número de ejemplares vendidos. No se trata de una reacción alérgica contra el gusto popular; me considero tan mediocre como la mayoría. El hecho de que el Señor Ruiz Zafón haya vendido más de nueve millones de copias de su novela no implica que su libro sea precisamente malo, probablemente todo lo contrario. Grandes obras literarias como “El Libro Guiness de los Record” (más de cien millones de copias) o el entrañable “Código Da Vinci” (más de setenta millones de copias) lo atestiguan. La indudable calidad del periódico deportivo “Marca”, diario más vendido en España, o las notables cuotas de pantalla de los programas del corazón contribuyen a alimentar la teoría del rebaño refinado.
Demagogias aparte, déjeme el lector que ponga al menos en entredicho la calidad literaria de estos –algunos, muchos- superventas, que no obedecen más que a los ingredientes del taquillazo; al mismo cóctel de siempre de intereses creados. Si bien caer en la generalización resulta advenedizo, al menos a algunos precavidos lectores nos sirve como mecanismo de defensa ante la mayoría de bazofias con las que nos emponzoñan desde las editoriales. Páginas y páginas de laboratorio creadas con la única finalidad de vender, con una receta idéntica replicada hasta la saciedad. Y es que el "best-seller" nace, no se hace; no nos dejemos engañar por el número de copias vendidas, porque desde el momento en el que el producto es diseñado desde algún tenebroso salón editorial, mucho antes de que sea escrita la primera letra, se conoce de una manera muy aproximada el comportamiento que tendrán las ventas del nuevo panfleto. Desconozco el papel del autor en este negocio, aunque probablemente se trate de la persona que estaba en el lugar apropiado en el momento adecuado. Un elegido ¿Seguro?
Soy un misógino del "best-seller" pero también reconozco sus aspectos positivos como lo es su función lúdica básica. Al igual que los taquillazos de hollywood, el best seller se comporta de manera similar. ¿Quieres pasar un buen rato? Una película de acción truculenta en un futuro post-nuclear sombrío puede ser una buena opción. ¿Un librito fácil y ameno? Un secreto masónico-templario contemporáneo podría hacerte pasar buenas horas de entretenimiento. Sin pretensiones. Recuerdo sin demasiado anhelo aquellos libros de Stephen King que me mantenían enganchado durante semanas, o incluso el mítico "Ocho" de la Neville que devoré en un fin de semana en el que no hice nada más que leer. Recuerdo también como coqueteé con la masonería y los ritos satánicos de Pérez Reverte en su "Club Dumas". Con "Los Pilares de la tierra" dije basta. Consideré la lectura desde entonces como una inversión.
No leo best sellers; gracias. Ya los he leído todos; los que se han escrito y los que están por escribir.
lunes, 28 de enero de 2008
Los trenes
Recuerdo con nostalgia cuando hace un par de años viajaba con Tito por Europa hacia las repúblicas bálticas. Aquel verano cogimos innumerables trenes, tanto reales como imaginarios. Los primeros eran trenes destartalados, sucios y viejos, que aún olían a telón de acero. Lentos y ruidosos avanzaban a través del verde verano polaco. El viaje en tren no dejaba de tener un componente romántico y en ocasiones parecía sentirme como un Miguel Strogoff contemporáneo que cruzaba el mundo para entregar su correo... Aquellos trenes ex-soviéticos no eran demasiado cómodos, y solíamos salir al pasillo, donde sacábamos la cabeza por la ventana para mirar y respirar. La cadencia del tren, su circular tranquilo, el aire en la cara, y los paisajes que llegaban y se alejaban, hacían aquellos momentos ideales para el ascetismo y las reflexiones más íntimas.
Pero aquellos profundos momentos de autorrecogimiento y ferrocarril, de comunión entre paisajes y traviesas, acababan siempre de la manera más triste. Los pinos y los arroyos igual que surgieron, iban desapareciendo, y poco a poco, esporádicas visiones, cada vez más frecuentes, iban creando en mí un estado de desánimo y desolación. La pequeña vía por la que nos movíamos repentinamente iba escoltada por tres compañeras, paralelas e implacables; las brillantes casitas de campo dejaban paso a tristes y sucios suburbios de grafiti y alambre de espino; los cables y tendidos oscurecían el cielo, y los niños que saludaban al tren desde sus bicicletas ahora eran mendigos que se refugiaban bajo los túneles ferroviarios.
No podemos verlo, no queremos.. Los suburbios, la pobreza y la suciedad surgen de la nada. De pequeño pensaba que todo aquello que tocaba el tren lo destruía, pero ahora sé que no es así. Todo estaba ahí mucho antes de que la máquina de vapor fuera inventada. Cuando el tren atraviesa a la gran urbe como una lanza, no la mata; sólo desfigura su rostro. Mientras las vías rasgan la piel de la ciudad, sólo los viajeros que quieren mirar son conscientes de la realidad paralela, del inframundo que ha destapado el convoy. Con un poco de suerte, en la estación ya habrá pasado todo y podrán olvidar lo que han visto.
"Tren interruptus"
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miércoles, 23 de enero de 2008
El hombre que casi conoció a Michi Panero
Recuerdo como los dos debutamos futbolísticamente en la liga interna del colegio mayor, en el mítico"Sidney United" (capitaneado por Nico Afonso y su duende) y como perdimos todos y cada uno de los partidos. También recuerdo haber pasado grandísimos momentos de absueto escuchando a Victoria, a Soledad y a Andrés o a los vicios caros de Ariel. Irrepetibles momentos musicales.
Antonio Moreno y yo hemos seguido unas sendas musicales bastante similares, y es muy reconfortante darse cuenta de que incluso habiendo perdido el contacto, una vez retomado de nuevo, dichas sendas musicales han sido prácticamente idénticas, paralelas, sin saber una de la otra, sin contaminarse. En ocasiones veo como Antonio pone mensajes en el messenger de alguna canción. Reconozco a Calamaro. Reconozco a Quique. Reconozco incluso a Nacho Vegas cuando casi conoció a Michi Panero.
jueves, 15 de noviembre de 2007
Con la A
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jueves, 8 de noviembre de 2007
In Memoriam
Era un can cariñoso y simpático, le encantaba que le acariciasen la cabeza, pero creo que sólo yo lo hacía porque solía tener pulgas. Estoy seguro de que yo era el que más le quería de toda la familia, pero el muy ingrato sólo sentía respeto y devoción por mi abuelo, que era quien le daba la comida, y por mi tio Miguel Ángel, al que temía y obedecía con total sumisión hasta el punto de caminar tras él arrastrándose mientras se meaba encima del miedo y la emoción .
No era muy listo. En sus trece años de vida no aprendió a hacer ningún truco por más que lo intenté. Ni se sentaba, ni daba la pata, y ni tan siquiera reaccionaba cuando le llamabas por su nombre. En algún momento llegué a pensar que podría llegar a tener un leve retraso canino. El perenne encierro en el corral del abuelo y el no haber conocido hembra alguna probablemente contribuyeron a atrofiar sus instintos. Sin embargo, el sólo hecho de que nada más verte saliera a tu encuentro haciendo molinetes con el rabo e intentando saltar sobre ti para lamerte la cara, ya justificaba su canina existencia.
Quise mucho a ese perro. Descansa en paz en el cielo de los perros, amigo.
PD: La coincidencia fonética del nombre del perro con el nombre del Becario Tecnológico ICEX en Seúl es exclusivamente fruto del azar.
martes, 30 de octubre de 2007
Felixberto
Estoy seguro de que César Millán le pondría una mochila de piedras a la espalda durante una buena temporada...
"El Encantador de Perros" se emite todos los sábados y domingos a las 13:00 horas en Cuatro

