jueves, 27 de marzo de 2008

Boracay (Filipinas)

Me voy a Filipinas.
¡¡Que os den a todos!!

Pringaos!!!



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jueves, 13 de marzo de 2008

Dos años atascada

Entre mis profundas y aburridas lecturas económicas sobre Corea del Sur y el mundo en general, encontré una noticia que haría las delicias de los más frikis... (El País, viernes, 14 de marzo)

"Una mujer de 35 años ha estado encajada en el inodoro de la casa de su novio, en Ness City (Kansas, Estados Unidos), durante unos dos años. Según informa el periódico local The Hutchinson News, el novio llamó a la oficina del alguacil, el pasado febrero, para informar de que a su novia- la cual no ha sido identificada- le pasaba algo raro. Al llegar al domicilio, la Policía encontró a la mujer sentada en el inodoro, con los músculos atrofiados de no moverse y pegada a la taza, con lo que calculó que llevaba allí sentada unos dos años. Los servicios de urgencia la sacaron con una palanca.

Al comprobar el estado de la mujer, el novio no tuvo más que reconocer lo que había ocurrido. Contó que ella había pasado allí todo ese tiempo porque quería. Él le llevaba comida y agua. "Con sus actos, ella pareció apoyar lo que él decía, pues cuando la encontramos al principio rehusó que viniera una ambulancia", ha contado el alguacil Bryan Whipple.

"Ante la seriedad de la situación, llamamos a la ambulancia de todos modos, pero ella no se quería marchar", agregó el alguacil.

La Policía local estudia ahora la posibilidad de presentar cargos contra el novio por maltrato a un adulto y está también a la espera de que un estudio psiquiátrico aclare la situación mental de la mujer y el nivel de dependencia hacia su pareja."


Con esta noticia de inodoros e indolencias, me viene a la memoria cuando mi querido Emmanuel iba al baño del Colegio Mayor con cinco comics, un par de revistas y algún libro. Le solíamos decir que pasar tanto tiempo en el baño no era bueno. Si Emmanuel entraba en el servicio con sus lecturas, sabíamos que no le volveríamos a ver hasta dentro de un par de horas. El caso es que él disfrutaba, y cada vez que tiraba de la cadena era un hombre más sabio y más feliz.

Es curioso como algunas personas son capaces de situar su remanso de paz en el inodoro, en el que reflexionan sus únicos minutos al día, y se encuentran a sí mismos entre otras acciones más mundanas. Curioso también notar como otros muchos se evaden y desconectan del mundo en el interior de sus pequeñas burbujas de loza y azulejo. Las personas crean, maquinan, conspiran entre la fría calidez del mármol, es innegable. Con los pantalones en el suelo se han acabado carreras universitarias y compuesto grandes sonetos, pero resulta para mí difícilmente concebible la hazaña de esta mujer americana y su apego al retrete. Me afloran multitud de interrogantes sobre este enigmático caso, pero son demasiado chabacanos como para plantearlos aquí.



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martes, 11 de marzo de 2008

Cuervo Ingénuo

Ante la amenaza conservadora, los votantes "progresistas" se lanzaron masivamente a las urnas el domingo. Esta vez sin excusas, el PSOE ganó las elecciones por méritos propios y deméritos ajenos, desconozco en qué proporción, con una victoria clara. Una vez más, los socialistas se beneficiaron del voto útil de la izquierda a costa de formaciones como IU, que con el entrañable Llamazares se precipitó al cajón de sastre, desastre, del grupo mixto. El PP no se hundió significativamente e incluso subió escaños, Aún así, no nos llevemos a confusiones: España es de izquierdas, lo será siempre. Sólo los errores propios (demasiados), la desidia y el pasotismo político permitirán gobernar interinamente al PP, que como chacal sabe cuál es su lugar y su momento.

Tres generaciones despúes, con treinta años de Constitución a las espaldas, aún parece imposible desprendernos del concepto de "las dos Españas", y es que tristemente seguimos alimentando el mito de los rojos (que se enorgullecen de serlo) y los fachas. No nos engañemos, nadie lee los programas electorales. Nadie. Se vota como se siente, y en demasiadas ocasiones ese sentimiento viene marcado a fuego por la familia. Caer en el lado republicano o en el nacional es de una aleatoriedad a veces cruel.

Cuando a muchos todo nos parece lo mismo, o al menos muy parecido, damos nuestro voto por simple justicia ideológica. Que el PSOE sea la opción más aproximada a la izquierda que queremos, resulta realmente deprimente. Parafraseando a Krahe ¿Es Socialista, es obrero? ¿O es español solamente? Para algunos ni siquiera ésto último. Es hora de que comiencen a aparecer los primeros desertores y rebeldes. Loable el intento de Rosa Díez, deprimente la decapitación de Gallardón y más que comprensible la pataleta bipartidista de Llamazares. Sólo los nacionalistas parecen haberse dado cuenta del juego hace tiempo (si es que jugaron alguna vez) aprovechándose del embrutecimiento del personal. ¿Cuántas generaciones más hacen falta para que salgamos del 36?

boomp3.com



Zapatero, no la cagues más, por favor, o Cuervo Ingenuo no fumar (más) la pipa de la paz...


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Cada vez puedo más

Cada vez puedo más. Y es que mi capacidad adquisitiva aquí en Corea está subiendo como la espuma. Esto de la fortaleza del euro y la debilidad del dólar es un auténtico chollazo para la mayoría de becarios ICEX, que estamos viendo cómo nos incrementa la dotación en unos 20 eurillos mensuales (en nuestro caso).

Cuando llegamos a Corea en Octubre, un euro equivalía a 1303 wones surcoreanos; en seis meses se ha puesto en unos suculentos 1473 wones. Es cierto que no nos haremos millonarios, pero algún caprichito más si que nos podremos dar. Esperemos que siga la tendencia. De momento estoy sacando todo el dinero que puedo y lo estoy metiendo bajo del colchón en un calcetín de lana multicolor por si le da por bajar. Así funcionan las economías domésticas en Corea.




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lunes, 10 de marzo de 2008

Perrea, perrea!!

Lo siento, no me he podido resistir, pero es que...el Chiki-Chiki es lo más, incluso aquí en Corea!!!




Nos vamos a Eurovisión!!


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La sombra de Rajoy es alargada.

He pasado una mala noche, molesto, inquieto, pendiente mentalmente de los resultados electorales. Tenía la sensación de que si me acostaba, a la mañana siguiente podría levantarme en un mundo ajeno, extraño y tenebroso. Por alguna desconocida razón, el temor a una pírrica victoria de los "populares" (sic) me ha hecho revolverme nervioso en mi catre. Una sombra de caduca bisoñez, rancio abolengo, decadencia y caspa planeaba en mis sueños amenazante. Qué miedo.

A las 7 de la mañana coreana (11 de la noche en España), sin pegar ojo, no he podido más y he encendido el ordenador. He abierto la página del AS y por fin he respirado tranquilo: ¡¡el Madrid a 8 puntos del Barça!!


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lunes, 3 de marzo de 2008

Primavera

Parece que la época de las heladas, nevadas y vientos gélidos ya está llegando a su fín en mi nueva península. Aunque todavía sufrimos los coletazos del rigor invernal (esta mañana hemos tenido una buena nevada), los coreanos ya dan la bienvenida a la primavera con diferentes propuestas ornamentales.

Concretamente, en nuestro edificio de oficinas, nos hemos encontrado esta mañana con la siguiente imagen. Desafortunadamente, nuestras oficinas no se han visto agraciadas con el tamiz rosado de esta preciosa flor. Una lástima; inconvenientes de las plantas 16...





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jueves, 28 de febrero de 2008

A Brand New World

Un himno obligatorio de los mallorquines Sexy Sadie, que desafortunadamente nos dejaron hace un par de años. La música "indie" española se quedó huérfana. Otro gran tema de rupturas con el mundo, en el que se cambia la autopista por bosque y silencio. Ineludible, "Un Mundo Nuevo".



boomp3.com



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miércoles, 27 de febrero de 2008

Sónica



Aquella fiesta en Alburquerque había superado las mejores previsiones. El piso había estado a reventar durante cuatro horas, y el nivel femenino rozaba el sobresaliente. El masculino, se quedó en el suficiente resultón de siempre. Burrul estaba crecido. Quizás aquel Brugal-Cola le había envalentonado, pero consiguió acercarse hasta Sónica, una de las chicas más rumbosas de la fiesta, y hacer contacto. Estuvieron hablando durante toda la noche. Ella parecía pasarlo bien a su lado, y él se esforzaba en mantener la conversación dentro de los registros de "inteligente" y "graciosa", con demarrajes constantes hacia esta última. Lo pasaron bien.

Cuando terminó la fiesta, ella se fue a casa. Para el resto continuó la noche con el clásico y laureado combo Alburquerque/Warhol. Burrul no aguantó mucho más, se tomó cuatro o cinco copas y se recogió con la firme convicción de que había sembrado para un futuro mejor. Sólo quedaba regar y recoger los frutos. Burrul regaba bien, pero como a la mayoría, se le atragantaba la recolección. Una vez en casa, ya en la cama, se revolvió inquieto: ¡No tenía el número de Sónica! ¡Tampoco tenía su email! No pudo dormir en toda la noche.

Al día siguiente, nada más levantarse, Burrul no tuvo reparos en decirle a Alex, que le pidiera a Carla el mail de su amiga Sónica. Tuvo que esperar hasta el final del día para obtener su tesoro. La dirección de mail era correcta aunque Sónica no estaba enterada de aquel mercadeo indirecto. Nuestro héroe decidió pasar a la acción aquella misma noche. No había tiempo que perder, por lo que redactó un mensaje gracioso y elegante, con encanto, y lo mandó.

No volvimos a ver a Sónica, que nunca contestó. Sin embargo al igual que Burrul, todos tenemos la firme convicción de que aún dos años después de aquéllo, tiene el correo estropeado.





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Nieve y mate

Aquella Semana Santa no se presentaba demasiado prometedora en el Colegio Mayor, y Paulino y yo decidimos hacer “snowboard” en Sierra Nevada. Ninguno de los dos éramos aficionados a los deportes de invierno, aunque ambos habíamos coqueteado tímidamente con el esquí. Unos colegiales nos prestaron las tablas, y para el alojamiento, la tía de Paulino se ofreció a darnos cobijo en su casa, en un pueblo cercano a Granada. El viaje al menos se antojaba económico.

Cuando llegamos a la estación no quedaba demasiada nieve. La Semana Santa había caído relativamente tarde, y los cañones de nieve alimentaban artificialmente los últimos coletazos del invierno serrano. A nosotros, auténticos principiantes, nos sobraba.

Hicimos unas primeras tomas de contacto con la nieve y el resultado fue desesperanzador. Las caídas infinitas y el consecuente e insoportable dolor en rabadilla, brazos y muñecas nos hicieron meditar la opción de contratar un profesor para que nos diera al menos unas nociones básicas de estabilidad. Ante el penoso espectáculo, se nos acercó un argentino ofreciéndonos sus servicios. Era un tipo moreno, con media barba y ojos azules penetrantes; realmente atractivo. No pudimos negarnos ante tal magnetismo.

Decidimos dar una clase de una hora con el argentino que no tardó en darse cuenta de la torpeza innata que atesorábamos. Es probable que no nos mantuviéramos sobre la tabla más de tres minutos seguidos; sin embargo, aún a pesar de que éramos incapaces de seguir la mayoría de sus instrucciones, sí que éramos conscientes entre caída y caída de cómo daba clases simultáneas y gratuitas a todas las mozas de buen ver que pululaban por los alrededores. Le recuerdo con especial rencor en una imagen a lo lejos en la que sujetaba por la cintura a una veinteañera con abrigo amarillo mientras yo caía por un interminable abismo dando vueltas envuelto una bola de nieve. Cuando quisimos despedirle por estafador, la clase ya había terminado; nos dijo adiós y empezó una lección distinta con su nueva alumna, la chica del abrigo amarillo.

En Corea, bastantes años después, he vuelto a subir a una tabla de snow. Unos amigos coreanos nos llevaron hace una semana a una pequeña estación cercana a Seúl, y la experiencia, aunque resultó también dolorosa, fue bastante más grata que la granadina. Contra todo pronóstico me desenvolví con gracilidad y estilo en las pistas, aunque he de reconocer que para ponerme en pie necesité siempre de un equipo de grúas. En algún momento, mientras me deslizaba en solitario por las pendientes asiáticas, temí encontrarme con aquel argentino de nuevo. Esta vez estaba preparado, mi método de “snowboarding” autodidacta me había conducido al éxito y me hacía sentirme fuerte. Esta vez sabría decir “No” a su descarada y argentina propuesta.




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